· motivos de mi vegetarianismo (parte 4 de 4)

El siguiente texto lo escribí para el grupo de proteccionistas de Proyecto 4 Patas. Pueden verlo completo y muchas más cosas en www.proyecto4patas.org

no compren mascotas… adopten

Solidarización mundial.

“Nada beneficiará tanto la salud humana e incrementará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra , como la evolución hacia una dieta vegetariana”
Albert Einstein.

Vivimos en un mundo desigual. Donde el aislamiento puso al egoísmo e interés por satisfacer los gustos personales a toda costa sin tener idea de lo que realmente ocurre. En el mundo existen mas de 1.000 millones de personas en la pobreza extrema. Mas de 1.800millones de seres humanos que no tienen acceso a agua potable. En países como EE.UU el 80% del maíz y el 95% de la avena se cultivan para engordar ganado. En Argentina exportamos soja -que aniquila el suelo cultivable- a países donde es utilizada para alimento de cerdos y otro tipo de animales destinados a ser alimento para personas. Los ejemplos son eternos y ocurre tanto en paises desarrollados como en vias de serlo pues se estima que con todo el alimento dedicado a engordar ganado se podría alimentar a todas las personas del mundo.

Respecto al agua  Richard Schwartz en Judaism and Vegetarianism  estima estos datos. La dieta usual de una persona en un país desarrollado requiere unos 16mil litros de agua por día -para la producción, dar de beber a los animales, irrigar cultivos que alimentan dicho ganado, procesar, lavar y cocinar, etc. Una persona vegetariana solo necesita 1.100 litros diarios es decir casi un 7% del agua que utiliza alguien que consume carne.

Según la comisión de Desarrollo Sostenible de la ONU se requieren 550 litros de agua para producir suficiente harina para una ración de pan pero hasta 7.000 litros de agua para producir 100gr de carne de res.

Todos estos números llaman nuestra atención, mas siendo conscientes de que casi 2mil millones de personas no tienen acceso a agua y otros tantos millones a alimento. Y si los motivos anteriores no son suficientes e aquí uno mas. Si te duchas una vez al día, y cada ducha dura un promedio de 7 minutos, a razón de 8 litros por minuto, usaras 19.300 litros de agua al año para ducharse todos los días. Si se usa para la producción de cada 100gr de carne de res 7.000 litros , ahorras mas agua no comiendo un kilo de carne -un solo kilo por año!-  que dejando de ducharte todo el año.

Ahora bien, si nos importa la lucha contra el hambre y escasez de agua potable a nivel mundial, lo mas inmediato y eficiente que podemos hacer es llevar una dieta vegetariana. De esta manera podes ver la magnitud de cuanto podes ayudar al mundo mediante una dieta de este tipo y el motivo de porque tanta gente comprometida con la erradicación del hambre toma este camino como medida directa e independiente de cualquier otro factor.

Conclusión.

“No me cabe duda de que dejar de comer animales forma parte del destino humano en su mejoramiento gradual”.
Henry David Thoreau.


Si hasta ahora no has llevado una vida de vegetariano has dado un paso grande al leer hasta aquí, porque al menos ahora estas consciente de lo que ocurre y sabrás que ser vegetariano es algo mucho mas profundo que ser cool o fashion. Propongo que cierres los ojos y pienses si después de conocer toda esta información no tenes motivos para pensar en una dieta vegetariana. La voluntad es la única fuerza que tenemos para vencer los hábitos de una sociedad desigual y en decadencia, solo apelar a ella te abrirá un mundo nuevo. Ser vegetariano implica aprender pues no se trata de comer todos los días ensalada de lechuga y tomate. Tendrás que incorporar Frutas, verduras, hortalizas, cereales, legumbres, granos, setas, dátiles, etc. Quienes coman solo ensalada de hojas verdes terminaran con deficiencias anímicas y solo lograran pensar que no se puede ser sano con una dieta vegetariana. Pero eso es un error y cada persona puede tener distintas formas de hacer el cambio. Lo mas recomendable es que un médico que conozca del tema te proponga una dieta básica sin carnes de ningún tipo. No cualquier medico esta capacitado, ya que ante su desconocimiento -y no aceptación de la elección del paciente- ponen trabas y complicaciones. Hoy podemos encontrar abundante información sobre el vegetarianismo, recetas y listas de alimentos con sus propiedades así como muchos vegetarianos dispuestos a compartir experiencias. Recordá que tu cuerpo esta mal acostumbrado y para ser re-educado tenes que aprender primero antes de comer sin conocimiento.

Algunas personas pueden tardar algún tiempo en decidirse, otras pueden hacerlo casi espontáneamente. Pero lo fundamental es dar el primer paso que es tomar conciencia de nuestra capacidad sensible, intelectual y espiritual. No importa cual camino sea el que te conduzca o te seduzca para llevar una dieta vegetariana o forma de vida vegana, solo importa dar los pasos firmes, con conocimiento y  seguridad. Con el tiempo vas aprendiendo los otros fundamentos que desconocías de una dieta vegana y así derribas barreras y expandir tu conciencia. Te vas a sentir sano, cuidas tu planeta, respetas a los animales, sos solidario con la humanidad y sea cual sea tu camino espiritual, vas a estar mas cerca de tu Dios o de la naturaleza.

PD: difundan este material (las 4 partes) en cadenas de mails… a me me hizo muy bien el cambio, ¿porque no compartirlo?

~ por gastonsardelli en Marzo 9, 2009.

10 comentarios to “· motivos de mi vegetarianismo (parte 4 de 4)”

  1. Lei toda la nota. Debo confesar que no soy vegetariana. Amo a mi planeta, sobre todas las cosas amo a los animales, pero con mis 34 años recien cumplidos debo decir que hay cosas que no me son fáciles de manejar. Me refiero a que fui criada de ésta manera, no lo justifico, supongo a vos tu mamá también te daba carne cuando ella se encargaba de cocinarte…sólo trato de entender el porqué. Sé que no es imposible, pero sí es muy difícil. Pucha, con lo que amo a los animales, no me banco el maltrato, pero tampoco debería ser así, como dice la propaganda de ADDANON (creo que se escribe así), los animales que van a ser consumidos tienen derecho a ser criados en condiciones en las que no sufran, ya sé, pensarás que digo huevadas porque lo ideal es que no se los críe para el consumo. Te felicito por tu entereza, por tu voluntad, hasta te la envidio, ojalá pueda en algún momento hacer ése click que me hace falta. El amor y respeto por mi mundo y la naturaleza ya los tengo, sólo me falta deshacerme de 34 años de costumbres impuestas.
    Te mando un beso.
    Pipi, 34, Lomas de Zamora.

    • Yo antes idolatraba a otra gente por sus ejemplos.. Hasta que un día mi pareja me dijo: por qué en vez de admirar a otros, no te admiras a vos misma y sos tu propio ejemplo?.. Todo está en la mente, si decís “No puedo”, es lo que querés hacer..
      Saludos
      Buenas Vibraciones de Paz y Amor..!

  2. Me corrijo porque me mezcle, es ADDA solo…
    Besos.

  3. HOLA GASTON,SOY BELUUUUUUUU..ANTES DE ESCRIBIRTE ACA HICE LA CADENA DE MAILS, ME SIRBIO MUCHISIMO PORQUE CON TODA ESA INFORMACION JUNTA Y TANTA ACLARACION SE LAS MANDE A MIS CONTACTOS PONIENDOLES COMO ASUNTO: COMPRENDAN MI RAZON DE SER VEGETARIANA… TE LO AGRADESCO MUCHO A ESE POST PORQUE RESUME TODO Y ES ESCENCIAL PARA COMPRENDEN A FONDO TODO EL PENSAMIENTO QUE LOS VEGETARIANOS TENEMOS. YA HACE 1 AÑO Y 5 MESES QUE SOY VEGETARIANA Y MUY FELIZ DE SERLO OBVIAMENTE,LO SOY TANTO POR AMOR A LOS ANIMALES CON EL RESPETO QUE LES TENGO,LA SALUD ,LA RELIGION (LA CUAL ES MUY PERSONAL PORQUE NO PERTENEZCO A NINGUNA INSTITUCION),AMBIENTALISMO TOTALMENTE PORQUE LA NATURALEZA LA AMO CON TODA EL ALMA POR ESO MI CARRERA ES LA INGENIERIA AMBIENTAL,LA VERDAD ME LENA EL ALMA… ESPERO QUE ESTO SIRBA PARA PODERLE HACER ENTENDER A MUCHOS MAS LO BUENO QUE ES SER VEGETARIANO PERO MAS ALLA DE LO PERSONAL EN SENTIRNOS BIEN Y ESTAR SANOS ,ESTA PERFECTO PARA CUIDAR Y PROTEGER NUESTRO MUNDO (NUESTRA GRAN CASA) Y COOPERAR ENTRE TODOS PONIENDO EL CORAZON PARA CAMBIAR TODO ESTE MUNDO ALREVES Y PONERLO EN EL MOLDE COMO CORRESPONDE…

    TE MANDO UN ABRAZO ENORME,CUIDATE MUCHO Y MUUCHIISIIMAS GRACIAS POR ESTE POS PORQUE MIS AMIGOS VAN A PODER COMPRENDERME EN MI DESICION CON MAS CLARIDAD Y NO SOLO CON TODO LO QUE LES EXPLIQUE EN ESTE AÑO Y 5 MESES…

    ¡¡¡ UN ABRAZOO!!!

  4. hola Gaston…bueno¡¡¡
    te cuento que,no soy vegetariana…me encantaria poder serlo pero no puedo.
    por que cada ves que veo a un animal que matan(vaca conejo…)te juro que me da lastima de verdad,cuando vi el video que esta en tu blog …cuando matan a los conejos me dio una lastima…ya que es un de los animales que mas me justan.pero que pasa? yo veo esas cosas y en ese momento …pienso-voy a dejar de consumir carne,no puedo seguir comiendo animales.pero cuando mi mama o abuela cocinan comidas que a mi realmente me gustan y que llevan carne,las como,es como que en ese momento me olvide de todo….
    me gustaria poder dejar de comer carne.
    primero y principal me gustaria no tentarme con la comida que lleva carne o sea con los animales…
    chau…temando un beso

  5. Hola Gaston, esto del cuidado ambiental me preocupa demasiado y ,aunque soy api-ovo-lacto-vegetariano, cada vez que consumo un producto secundario especialemte huevos , me siento mal de verdad.
    ojala tuviera la decision de volverme vegano completamente el problema es familiar y social. gracias por leer

    • Pablo, no te preocupes, mantené tu dieta ovo-lacto-veg y cuando puedas dar el salto hazlo. No te presiones, ya diste un gran paso. Ahora solo esperá a que se den las condiciones para dar el siguiente paso. Puedes en un tiempo dejar los huevos, en un año reducir los lácteos a la mitad y así avanzando. El que avanza despacio, avanza y eso es lo importante.

      Abrazo!

  6. Che loco, todo muy bueno esto. Somos varios los que ya estamos tratando de aportar nuestro granito de arena, pero lamentablemente por mas que algunos nos esforcemos parece inevitable: “el hombre esta destinado a la destruccion de sí mismo y del pleneta en el que vive”

  7. Gente ecológica
    por Hernán Casciari

    La publicidad muestra a un canario en una cocina. El pájaro va hasta la hornalla y es tragado por una campana extractora de la marca Balay, eficaz y silenciosa. Para que no haya problemas con las asociaciones que defienden los derechos del animal, unas letras pequeñitas advierten: ficción publicitaria, no sea cosa que alguien crea que han matado al pájaro en serio. Acaba la tanda y comienza el programa de Arguiñano. El cocinero mete un animal vivo en una olla. Lo vemos morir lentamente, sin letras pequeñas, sin culpa.

    El hombre ecológico defiende al animal que grita y al animal que gesticula. Pero le importa muy poco el sufrimiento salvaje que no se oye o no se percibe. No hemos matado a este canario, dice la televisión, porque no es nuestra costumbre matar canarios. Pero hervimos vivo a los cangrejos, y también a los calamares, porque estamos habituados a hacerlo. Y porque además no chillan. Y porque su carne es rica.

    Nos aterra el animal que se alborota cuando muere o cuando sufre. Sobre todo si su sabor no es un sabor exquisito. Un perro que muere, incluso en el cine, nos hace llorar. También el sacrificio del pura sangre que se ha quebrado una pata. Ah, cómo nos desgarra el alma la muerte del caballo, cuántas canciones folklóricas hemos compuesto sobre el tema. Y qué pocas canciones le hicimos a la palometa, al bagre, al pejerrey.

    Si los peces de río gritaran como grita un chancho, menos gente le arrancaría de un tirón el anzuelo a las mojarras. Menos chicos pescarían, menos mujeres. Y existiría la chacarera de río:

    Cómo pretenden que yo
    que lo pesqué a cielo abierto
    lo meta al horno cubierto
    con salsa de roquefort…

    Muy pocos hombres matan a los pollos, en el campo. Son las mujeres las que realizan, aunque parezca mentira, esta actividad de verdugo menor. Mi abuela Chola, en la quinta, tenía un método enérgico que impedía que el pollo condenado a muerte tuviese tiempo de gritar. La ausencia de grito le quitaba al acto todo remordimiento.

    Cuando mi abuela Chola tomaba la decisión de cocinar un pollo, yo la seguía hasta el gallinero para presenciar la muerte silenciosa. A mis seis años, aquel era un momento crucial. La mujer primero acorralaba al pájaro hasta que conseguía agarrarlo por el pescuezo. Después, ya con el animal en el aire, le daba cuatro vueltas sobre su propio eje hasta que el cogote le sonaba como una matraca de carnaval. El ruido era trac, trac, trac, muy rápido, y el pollo dejaba de moverse, con los ojos abiertos; volaban algunas plumas, pero no había gritos ni había cacareos. Nada indicaba, tampoco, que aquello fuese una ficción publicitaria.

    También me acuerdo de Nilda. Era una mujer robusta, compacta, que trabajó en casa como mucama durante más de quince años. Tenía mucho temperamento y se había convertido en una ayuda imprescindible, en una gestora del hogar. Nilda vivía en una casa con fondo y gallinero, en Luján, y viajaba hasta Mercedes de madrugada: nunca llegó a casa más tarde de las ocho. Nos vestía, nos mandaba al colegio y empezaba a limpiar la casa con la convicción de una locomotora.

    Un buen día encontró un perro lastimado y lo adoptó, pero el perro era rebelde y le mataba los pollos. Nilda lo subió a la camioneta y lo abandonó lejos. Pero el perro volvió. Lo subió otra vez y lo llevó más lejos. El perro volvía siempre, y siempre le mataba los pollos. Cansada de la persistencia del animal, una tarde Nilda lo ató a una correa, anudó la otra punta a la camioneta y aceleró. El perro aulló un rato largo hasta que murió ahorcado; lo enterró en el fondo.

    Cuando contó la anécdota en casa, Chichita la despidió. No quiso que esa mujer siguiera trabajando en la familia, con mi hermana todavía chica.

    —Nadie mata a un perro para salvar a un pollo —dijo mi madre, aterrada.

    Así descubrí que había escalas de valores en la sensibilidad humana, a la hora de salvar o mandar al muere a los bichos de poco entendimiento. Perro vale más que pollo, lince ibérico cotiza mejor que ratón de alcantarilla.

    Las asociaciones de defensa del animal reaccionan igual que mi madre: defienden al animal grandote (la ballena, el elefante, el gorila), defienden al amistoso (el perro, el gato siamés, el potrillo), al animal que es bello (el tigre de bengala, el oso polar) y sobre todo luchan por la defensa del animal blanco y negro (el pingüino, la orca, el oso panda). Los ecologistas están enamorados de los animales blancos y negros. Si los osos panda fueran verdes con pintitas amarillas les tendrían asco, los pisarían en la ruta. Pero en cambio viajan kilómetros para sacarle las manchas de petróleo a un pingüino, no sea cosa que les cambie el color.

    Hay otros animales a los que no les dan tanta importancia: su muerte no les preocupa. Su sufrimiento, muchísimo menos. No sienten sensibilidad por los animales sin huesos (la mosca, la medusa, el bicho bolita), tampoco por los que son ricos después del fuego (la ternera, el chancho, el pollo), y mucho menos por los que no gritan cuando se están muriendo o los están matando (el pez, la cucaracha, la culebra).

    Cuanto más culto el hombre, más sensible. Y cuanto más sensible, más estúpido y obcecado. En los últimos años, la población de hombres y mujeres preocupados por los derechos de los animales ha crecido bastante. Se conocen como gente ecológica. Son los que le tiran pintura roja a las señoras que van por la calle con abrigos de piel; y los que aplauden. Son los que protestan con su propia desnudez en los San Fermines, o en las corridas de toros; y los que lo festejan. Son los que viajan en avión a Oceanía para detener la caza del canguro, y quienes auspician estos viajes (el avión, durante el vuelo, pasa por encima de África, pero va tan alto que los negritos muertos de hambre no se ven).

    La persona más cruel que conocí en la vida se llama Meana. Cruel con los animales, quiero decir. Una vez su hermana melliza había conseguido unos gatitos. Estaban recién nacidos y dormían en una canasta. Meana y otros chicos jugábamos en la vereda cuando la hermana vino a mostrarnos los cachorros; traía uno en la mano. Él se adelanto con los ojos tiernos:

    —Ay, qué lindo —dijo—, dameló.

    Agarró al cachorro minúsculo con la mano derecha y, sin transición, sin cambiar el gesto amoroso, lo estampó contra la pared de enfrente como si fuera una piedra llena de pelos. La hermana de Meana pegó un gritito seco mientras el gato, ya muerto, reventado, con las cuatro patas abiertas como una alfombra, se despegaba de la pared lentamente y comenzaba a caer despacio. Sangre y gatito, gatito y sangre: igual que cae de la pared al suelo un baldazo de pintura.

    Los judíos y los musulmanes, siempre en guerra, tienen una manía que los une: sólo comen la carne de animales que han muerto sin corriente eléctrica y con ciertos rituales de desangrado. No se ponen de acuerdo en nada más que en ese asunto ecológico. El Corán y el Talmud comparten criterio únicamente en esa utopía de matadero feliz. Es muy interesante cómo estas dos razas humanas, que asesinan diariamente a chicos de nueve años que pertenecen al otro bando en la Franja de Gaza, se preocupen tanto por el dolor de la vaca, del conejo, del cordero.

    —Nadie mata a un chico y salva de la picana a una vaca —diría mi madre, y despediría a las sirvientas judías y musulmanas de nuestra casa.

    Pero a veces da la impresión de que todos los progres ecologistas son como Nilda, o como los que pelean en Palestina. Se desesperan por la salud y el bienestar de algunos seres vivos (delfines, elefantes, cóndores), mientras otros seres parecidos son pisoteados y olvidados (arañas pollito, etíopes de cuatro años, lombrices).

    ¿Qué tiene un tigre de bengala que no tenga una paloma? ¿Por qué el dolor de una perra nos destroza el corazón, y no el sufrimiento de la comadreja?

    Una vez matamos una, y con esto acabo. Fue en el parque de Mercedes, y gracias a eso tengo uno de los mejores recuerdos visuales más intensos de mi vida (los otros son mujeres desnudas). Ocurrió una noche en que hacíamos un asado nocturno al aire libre. La comadreja parecía enferma y no corría demasiado. Parecía atontada y se dejó apedrear. Corrimos para verla morir.

    Cuando llegamos hicimos una ronda curiosa y la alumbramos con encendedores. La vimos hinchada, con la boca abierta, agonizante. Estaba el Negro Sánchez, estaba Meana, también el Chiri. Había otro más que no me acuerdo. Uno de nosotros la levantó de la cola y la subió a la mesa de piedra. Ahora la veíamos mejor, boca arriba.

    Le empezamos a poner brasas en la panza para que se quemara viva. Y entonces pasó algo increíble: la barriga se abrió y empezaron a salir fetos rosados; eran cinco, de un tamaño minúsculo pero convincente. Eran tan frágiles que, cuando les dábamos luz, podíamos ver los órganos internos, traslúcidos, azules y rosados, sin un solo pelo.

    Las crías de comadreja caminaban por la mesada, arrastrándose entre los líquidos de la madre muerta. Parecían ciegas, se topaban entre ellas y abrían la boca para dar gritos invisibles. Nosotros también estábamos mudos: la imagen era increíble, repulsiva y al mismo tiempo milagrosa.

    La ausencia capilar de los fetos los hacía parecer humanos. No habíamos visto jamás nada parecido. Eran bebés en miniatura rodeando a un dinosaurio con pelos. Era la vida emergiendo de la muerte.

    Cada uno de nosotros tomó un feto vivo en la palma de la mano. El mío me hizo cosquillas, quería escapar. Lo pude ver de cerca, los ojitos como cabezas de alfiler, las pezuñas formadas, el principio de la cola. Los bautizamos a todos: el mío se llamó Ramón durante los pocos minutos que consiguió estar vivo, no me acuerdo el nombre de los otros.

    Después de jugar con ellos un rato los llevamos a la parrilla. Los pusimos al lado de los chorizos, que ya estaban casi hechos, y vimos asarse a los cinco hermanos, soltar jugos, dejar de moverse. Ramón se murió segundo.

    A Meana le pareció que estaban ricos, a los demás la carne de comadreja nos pareció nerviosa y con un sabor sin gracia. Los chorizos, en cambio, estaban buenísimos, y nunca nos preocupó cuánto había podido sufrir el chancho. En esa época no éramos gente ecológica.

  8. hola gaston soy graciana. bueno yo estoy leyendo todos su blog hace una hora estoy leyendo y llege hasta aca y lei esto… no soy vegetarina. a mi me gusta mucho la carne pero yo no puedo dejar la carne. no me gusta mucho las verduras… pero a mi me encantaria ser VEGETARIANA pero yo no puedo mi mama cocina todos los dias carne y muchas cosas pero yo siempre te apoyo a vos por su blog.
    un abrazo!!!

Escribe un comentario