El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) nace como coalición electoral en base a una serie de puntos programáticos anticapitalistas para hacer frente a las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO). Esto es fundamental para comprender su desarrollo: es la respuesta a una ofensiva del Estado. Las PASO empujaron a los partidos a acercarse y formar el FIT. Es decir, no nace exclusivamente de la voluntad de armar un frente, sino de la necesidad impuesta por la realidad.

Los partidos que lo forman, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS), son los tres más importantes de referencia para la clase trabajadora. Cada uno con sus propias características y fuerza militante; de corriente trotskista. Una característica fundamental de su ADN: la construcción de un partido que sea capaz de guiar a la clase trabajadora a través de los distintos conflictos propios del capitalismo a su liberación y a la conquista del socialismo. El motivo por el que existen tantos partidos trotskistas y no uno unificado es porque, a pesar de compartir los fines, cuando se analiza la realidad y desarrolla las tácticas y estrategias, poseen diferencias que al ojo del trabajador no formado en la tradición marxista son diferencias sin importancia, mientras que para el militante que dedica tiempo de reflexión sobre el proceso histórico y el desarrollo de la lucha son fundamentales.

Ante todo, los que somos marxistas nunca debemos olvidar que los tiempos de la historia son lentos en relación a nuestro reloj biológico. Salvo momentos cruciales de quiebre y lucha intensa, pero que no son más que la acumulación de muchos otros procesos. No debemos despegarnos de la reflexión dialéctica, menos en estos momentos. Suele ser tentador caer en fórmulas esperanzadoras con las que luego, ante el primer cimbronazo de la realidad, uno se frustra. Tal es el caso de que el FIT irá a las PASO para definir su candidato a presidente, cuando los activistas de izquierda en general hubiésemos querido que no se utilice ese mecanismo que tanto repudiamos por proscriptor y antidemocrático (tampoco seamos hipócritas y recordemos que las elecciones en general son proscriptivas y antidemocráticas al estar totalmente bajo control y financiamiento de la burguesía con sus aparatos, medios y Estado). Pero es fundamental que estas cuestiones nos permitan ahondar en nuestra reflexión sobre la lucha de clases y cómo nos posicionamos.

En mi opinión no podemos –por ahora y solo por ahora– esperar mucho más del Frente de Izquierda de lo que es hoy en día: un frente electoral con un programa anticapitalista de unos cuantos puntos, suficientes para ser un punto de partida, pero que aún no tiene un desarrollo en conjunto. Pero, repito, solo por ahora, ya que apostamos a una superación y construcción. No minimicemos este paso fundamental de acercamiento de estos partidos por “la cuestión electoral”, porque conocemos su trayectoria de lucha clasista y no se trata de un rejunte como ocurre en los partidos patronales y centroizquierdistas.

Sabemos que los tres partidos reúnen las características de militancia clasista anticapitalista más importante del país. En suma, ponen el cuerpo en los conflictos de clase, poseen una enorme cantidad de centros culturales y locales, presencia en sindicatos, comisiones internas y fábricas, presencia en el sistema educativo, presencia en medios, desarrollo de polos audiovisuales, editoriales y la capacidad de movilización hace de estos partidos –por ahora en un frente– un germen fundamental para un gran bloque que albergue y potencie toda fuerza militante anticapitalista. Es decir, tienen capacidad de lucha en todos los aspectos, incluyendo obviamente las elecciones democráticas. Aunque estas sean una herramienta de dominación burguesa, no debemos regalarles espacios a los partidos afines o reformistas del capitalismo, porque también se da batalla en ese plano donde las masas acuden cada dos años a expresar su voluntad política, con o sin conciencia de clase.

Sin caer en un análisis simplista ni reduccionista, pero con la intención de que sirva para llevar adelante una reflexión sobre las dinámicas del frente, podemos preguntarnos si la más básica conjetura dialéctica tiene su lugar en este proceso. Si el Frente de Izquierda es el inicio de un largo camino a la construcción de un partido revolucionario de masas, capaz de canalizar y desarrollar los conflictos donde la clase trabajadora será la protagonista, brindando así la herramienta fundamental para combatir el capitalismo, podemos preguntarnos: ¿son los partidos que lo componen la principal contradicción del FIT? ¿Los partidos están dispuestos a construir un Frente que culminará en un gran partido (es decir, su negación) que tendrá la disolución de los partidos actuales en tendencias internas? Esta naturaleza dialéctica, ¿no explica esa resistencia y tensión entre las fuerzas internas del FIT, así como la relación entre éstas y la construcción misma del frente?

Si todo sale bien, y los militantes de estos partidos hacen las cosas “bien”, es decir, ponen la lucha de clases por sobre cualquier otra cuestión, cualquier sectarismo o fetiche, en unos años, muchos o pocos, estaremos celebrando la disolución de los partidos que hoy integran el frente, así como la transformación superadora del mismo en una herramienta de lucha de los trabajadores en cuyo interior se albergará las distintas tendencias que forjan la emancipación incondicional de los trabajadores.

Hoy exhibe sus enormes limitaciones, como la incapacidad de definir las candidaturas o como esa mezquindad que puede verse en algunas ocasiones respecto a potenciar la popularidad de los cuadros del partido que no le es propio –que bien pueden ser diferencias políticas de fondo–, pero también debemos ver sus potencialidades como construcción política, que tenderán a fagocitar esas debilidades y contradicciones al calor de la lucha de clases.

Por esto el FIT hoy es nada y es mucho. De la misma manera que una semilla no es un árbol, pero cuidala y tarde o temprano lo será. Yo apuesto, no por azar, sino por reflexión, por ese “mucho”, por esa semilla que es algo concreto y no un “mucho” en abstracto. Todos los trabajadores tenemos la tarea de militar para y por el Frente de Izquierda y hacernos parte de él más allá de los tres grandes partidos que lo integran sin que eso no implique potenciar sus desarrollos como partidos revolucionarios y dar dinamismo a esta contradicción que motoriza el proceso. Si todo sale aún mejor, activistas de toda la región verán esta experiencia y sus conquistas, potenciando nuestra meta internacionalista de articular la lucha conjunta más allá de las fronteras.

Gaston Sardelli. Trabajador en el arte.

(Gracias por compartir/publicar en cualquier medio este texto. Por favor poner link orginal de esta entrada)

PREJUICIOS AFINES AL SISTEMA DOMINANTE

Dado que en muchos casos cuando armamos debates surgen preguntas o respuestas que nacen de ideas erróneas, se me ocurrió escribir esto para no tener que gastar tiempo en cada caso puntual y dar una postura general desde donde parto a la hora de discutir.

Para entender lo que a grandes rasgos son algunas ideas de izquierda anticapitalista basado en los típicos prejuicios instalados en la sociedad. Algo que es muy básico pero que ni la escuela, ni el trabajo, familia o religión te dice. Incluso vas a notar que muchas respuestas no forman parte del “sentido común” y vas a sentir que no estás de acuerdo pero “no sabés por qué”. Cuando las reflexionas te das cuenta de las mentiras asumidas como verdades que te alejan del “sentido crítico”.

Todo prejuicio nace de ignorar. Y no es casualidad que se desconozcan algunos conceptos e ideas. En especial aquellas que son peligrosas para el sistema dominante. Esta es una lista de prejuicios que se tienen sobre comunismo y anarquismo o las ideás de izquierda en general. Más al final, un intento de salvar al arte de la fetichización y desarrollar la idea de conciencia de clase.

 

INDICE

1- El anarquismo es desorden, caos, libertinaje, la ley de la selva.

2- Es anarquismo es una utopía.

3- El comunismo es una dictadura.

4- El anarquista/comunista que gana dinero es un chanta.

5- a. Entonces que diferencia al anarquista/comunista que gana dinero respecto al “burgués” que tanto critican?.

Son unos chantas !!

     b. Cualquiera, cada trabajador recibe lo que se le puede pagar.

     c. Mentira, hay países que casi no tienen desempleo.

6- Es de burgués querer comodidad. El que es de izquierda tiene que ser coherente con su ideología.

7- El comunismo es injusto porque vos te matás laburando y viene otro que no hace nada y tiene lo mismo.

8- Bueno pero por que todos tenemos que tener lo mismo si somos todos distintos.

9- ¿Y si a mi se me canta tener 100mil hectáreas?

10- ¿Y si a mi se me canta tener un 4 mansiones?

11- Pero bien que te tomás una CocaCola.

12- Pero vos que decís si tus discos eran de Warner, una multinacional. No sos independiente, así que callate.  CARETAAAAAA!!!.

13- a. Aun así vos criticas a los capitalistas y les hacés ganar plata. Sacate tu disco vos mismo.

       b. En otras palabras, te vendiste!

14- Ah.. ahora decis marketinero como si tu banda no fuese la más marketinera de todas.

15- Ah claro, para vos entonces todo es marketing…

16- Y entonces porqué no dejás de hacer estas canciones y te ponés a hacer cancioens como Rage Against the Machine.

17- Bueno.. ahí te agarre. Sabemos bien que no es lo mismo, el que hizo con el Che es más coherente que el del corazón.

1- El anarquismo es desorden, caos, libertinaje, la ley de la selva.

Es normal que escuchemos a periodistas, docentes, personalidades de los medios de comunicación, utilizar la palabra anarquía con una connotación negativa. Por el contrario el anarquismo es el orden social perfecto. Es la sociedad auto-organizada sin que haya algo o alguien por sobre cada individuo. Y cada uno tiene un nivel de conciencia social suficientemente avanzado para poder coexistir en paz y armonía con el resto. Anarquismo es a la sociedad lo que un pieza musical de Bach a la música. Es un orden bello y pacífico, todo lo contrario al desorden que intentan asociarle.

2- Es anarquismo es una utopía.

Que no existan hoy en día las condiciones para vivir en anarquía no quiere decir que sea algo utópico. ¿Algún campesino en la Edad Media pensó que alguna vez existiría presidentas electas mediante el sufragio? Seguro pensarían que eso sería una utopía. Es más, en realidad peor aún, probablemente en aquellos tiempos ningún campesino siquiera hubiese pensado que tal idea de que una mujer electa por mecanismos democráticos exista. Entonces, acá ocurre lo mismo. Por eso, incluso los marxistas, entienden que finalmente, luego de que los trabajadores instalen una democracia que les sea propia, tarde o temprano al haber una sola clase, la anarquía será el máximo orden social. Una de las grandes discusiones entre marxistas y anarquistas es que para los primeros es necesario conquistar el Estado para asegurar las condiciones que permitirían destruir todo tipo de opresión social.

3- El comunismo es una dictadura.

Eso se recoge de algunas experiencias comenzaron cercanas al comunismo o proclamadas comunistas, que se deformaron y dejaron de serlo. Por ejemplo Stalin en la Unión Soviética fue un dictador que terminó enviando a matar a millones de comunistas y anarquistas, entre ellos a Trotsky. Por más que algunas figuras o regímenes se hayan proclamado marxistas o comunistas lejos estaban de encarnarlo. El comunismo es básicamente la propiedad colectiva de los recursos y medios de producción. Lo que realizaron los gobiernos “comunistas”, que suelen citarse como ejemplos negativos, fue el armado de una burocracia que se organizó en una forma distinta de capitalismo donde la clase trabajadora fue explotada de otra forma o bajo otras banderas que las del libre mercado. Algunos llaman a esto Capitalismo de Estado. Donde una burocracia forma una nueva clase social, parasitaria, que dice representar a los trabajadores. En términos actuales no puede existir comunismo si existe una dictadura porque entonces no serían los trabajadores los que delinean su organización político-económico-social. Este prejuicio es utilizado para que el verdadero significado del comunismo no se conozca. Por ejemplo podemos definir que es la PAZ. Luego vemos que Obama recibió el Premio Nobel de la Paz. Y que su país, bajo su mandato, envía misiles y tropas donde necesite imponerse para mantener su dominio global. De pacifista no tiene nada. Pero no por ello diremos que la paz es enviar marines a saquear países. Así como la paz no es Obama, comunismo no es ni China, ni la URSS stalinista, etc. El comunismo es la democracia dirigida por y para los trabajadores.

4- El anarquista/comunista que gana dinero es un chanta.

Cualquier persona que se desarrolla dentro de un sistema capitalista debe generar dinero para sobrevivir porque se lo es privado de nacimiento al acceso libre a la tierra, trabajo, estudios, salud, cultura, etc., a menos que provenga de la clase capitalista, dueña de la tierra y medios de producción de riqueza. Es decir, tiene que rebuscárselas para sobrevivir. No puede vivir fiel a su ideología. No puede ir al COTO y decir.. “soy anarquista, me llevo 4 tomates, dos jabones y un paquete de fideos”. Tampoco puede subir al colectivo y decir “soy comunista.. permiso”. Y así con todo. Está obligado a someterse a aunque sea a un mínimo de imposiciones de la sociedad capitalista.

 

5- a. Entonces que diferencia al anarquista/comunista que gana dinero respecto al “burgués” que tanto critican?. Son unos chantas!!

No. La diferencia está en que se ignora -y no es casualidad- qué es el dinero y cómo se obtiene. El trabajador es quien genera toda la riqueza existente. Es el que pone el trabajo físico e intelectual. Todo eso a cambio de dinero, por ej. en forma de salario. Algunos trabajos, por una cuestión de mercado y/o derechos conquistados por la clase trabajadora, pueden generarle más a un trabajador que a otro. Pero sea cual fuera el área donde se desempeñe, parte de esa riqueza que genera le es expropiada por el capitalista. Este es quien posee los medios y recursos para producir. Así que compra la fuerza de trabajo de otras personas -sea en forma física o intelectual- para que generen riqueza a partir de los medios y recursos que él posee y son inaccesibles a la clase trabajadora.

Una vez generada la riqueza, paga una pequeña porción como remuneración para el trabajador y se queda con todo el resto generado. Ese resto es lo que llamamos plusvalor o plusvalía. Ese dinero que el capitalista obtiene de cada trabajador es lo que se transforma en capital. En cambio, ese dinero que el trabajador recibe solo es una parte de la riqueza generada por él mismo y sus compañeros trabajadores. Por lo tanto, si es mucha o poca, no es reprochable. Porque es cómo se obtiene el dinero lo que lo sitúa dentro de una clase o de otra.

b. Cualquiera, cada trabajador recibe lo que se le puede pagar.

No, esa pequeña porción que recibe el trabajador es el mínimo monto necesario para que pueda al otro día volver a trabajar. Es decir que no importa cuanto produzca. El capitalista le pagará con suerte lo necesario -por lo general insuficiente- para que se alimente, entretenga, vista y se cure así cada día puede presentarse a seguir trabajando. Y es también lo suficiente para que la clase a explotar se reproduzca y siga existiendo como tal. Solo cuando hay una fuerte organización sindical y política se puede conseguir mejoras en ese monto y conquistar aumentos salariales. Esto se ve agravado por el hecho del desempleo: “tómalo o déjalo… si no te alcanza hay una cola afuera desesperada por tomar tu lugar”. Esta masa de personas sin empleo es lo que Marx llamaba “ejercito de reserva”. Por eso mismo, en la sociedad capitalista siempre existirá desempleo.

c. Mentira, hay países que casi no tienen desempleo.

En un mundo globalizado, donde las corporaciones están formadas por capitales trasnacionales no se puede pensar un país aislado. Existen ciertos países con estabilidad económica y social por el simple hecho de forman parte de los que someten a los países subdesarrollados. Estos países tienen un alto nivel técnico y trabajos bien calificados mientras que los países explotados realizan trabajos de menor calificación y aportan los recursos. Es lo que llamamos IMPERIALISMO.

6- Es de burgués querer comodidad. El que es de izquierda tiene que ser coherente con su ideología.

Si entendemos que toda riqueza es generada por la clase trabajadora tras su trabajo físico e intelectual y junto con la acumulación histórica de saberes también generada por esa misma clase, ¿Cómo podemos pensar que solo pueden disfrutar sus frutos quienes los explotan, es decir los capitalistas?. Una cosa es el lujo como banalidad consumista y como símbolo de status que es reprochable en cualquier clase. Otra es el acceso a las comodidades que son resultado del esfuerzo de la clase trabajadora y que le es expropiada por la clase capitalista.

7- El comunismo es injusto porque vos te matás laburando y viene otro que no hace nada y tiene lo mismo.

Comunismo significa que todos tienen igual derecho y oportunidad -y no en el sentido de una competencia- de acceder a la tierra, recursos y medios de producción. No que unos trabajarán para mantener a otros. Cada uno puede trabajar tan intensamente como crea que es necesario según sus propias necesidades sin explotar a ninguna otra persona o también puede formar parte del conjunto social capaz de lograr grandes beneficios al explotar colectivamente los recursos y medios, para lo cual, necesariamente debe trabajar. En el sentido contrario el capitalismo vuelca esos beneficios en pocas manos. El comunismo colectiviza los beneficios.

8- Bueno pero por que todos tenemos que tener lo mismo si somos todos distintos.

Es que en realidad cuando en comunismo y anarquismo se habla de abolir la propiedad privada, no se habla de los efectos personales sino de los recursos, la tierra, los medios de producción -fábricas, maquinarias industriales que exceden la capacidad operaria de un trabajador, servicios públicos, estructuras de comunicación, infraestructuras de explotación de recursos, recursos tecnológicos y científicos. Tu cepillo de dientes, bicicleta, lavaropas, LCD, computadora, martillo, pincel, guitarra, equipo de audio de mega archi super ultra fidelidad, heladera… eso es tuyo porque no son medios de producción sociales. Entonces cada uno tendrá lo que necesite cuando realice una cantidad determinada de trabajo que le permita acceder a todo aquello que deja de ser una necesidad básica. Además una sociedad que desarrolle su conciencia colectiva y comprenda que el consumismo, el “tener por tener” o “tener para ser”, son paradigmas que destruyen el planeta y el desarrollo personal indiviudal, no buscará satisfacer ilusiones de poseer sino concretar la realización personal. El estallido creativo en literatura, arte y ciencia no tendría límites.

9- ¿Y si a mi se me canta tener 100mil hectáreas?

La tierra es para quien la trabaja. Seguro que si con tus propias manos -sin explotar a otra persona ni hacer abuso de la tecnología que pudiese aparecer- podes trabajar esa cantidad de hectáreas no habría problemas. Pero está claro que eso no es posible. Y si fuese posible habría que pensar si es justo que alguien sea dueño de la tierra mientras otros no. ¿Cómo podríamos decir que el agua, el aire, el sol, la tierra tienen dueño si ninguna persona realizó trabajo para crearlos?. ¿Por qué un niño nace sin derecho a reclamar siquiera una mínima porción de tierra mientras un rico puede poseer cientos de miles de hectáreas por el solo hecho de que hay un sistema que lo permite? Si el hombre hizo el sistema, el hombre puede cambiarlo.

10- ¿Y si a mi se me canta tener un 4 mansiones?

Boludos los hay y los habrá siempre. Pero son especialmente abundantes en la sociedad capitalista basada en el fetiche de poseer.

11- Pero bien que te tomás una CocaCola.

Yo precisamente no tomo CocaCola pero no porque sea una marca ícono del capitalismo. Simplemente porque es un veneno. Pero no veo mal que alguien que por ejemplo sea de izquierda consuma CocaCola o coma en McDonals (que tampoco consumo por se vegetariano y además es comida chatarra, yo cuido mi salud). Desde la perspectiva comunista no hablamos de prohibir CocaCola. Sino de que sea expropiada y que sea gestionada por los trabajadores para terminar con el proceso de explotación donde unos se hacen ricos a costa de otros. Si luego en el conjunto social llegamos a la conclusión de que es un porquería y sería mejor fabricar algo más sano, es otra cosa. El mercado ve solo ganancias y genera necesidades de consumo. Una sociedad comunista no genera necesidades de consumo sino satisfacer sus necesidades, lo que puede provocar, lógicamente, la desaparición de esas marcas tan indeseables.

12– Pero vos que decís si tus discos eran de Warner, una multinacional. No sos independiente, así que callate.  CARETAAAAAA!!!!.

El concepto de independencia es un problema si obstaculiza la comprensión y el desarrollo de la conciencia de clase. Un músico no vale más o menos si está o no con una multinacional. Ni eso le da un mayor valor moral a su obra o como artista. Porque ante todo el artista es un trabajador. Específicamente de la cultura. Crea y ejecuta arte. No importa si lo financió de su bolsillo o si lo financió un capitalista. No importa si es un músico contratado para hacer la música de una publicidad, una película, un disco contra el capitalismo, una obra infantil o un disco de canciones de amor. Nada de eso quita al músico de su rol de trabajador. Una multinacional es una empresa capitalista con muchos recursos y que expropia parte de lo producido por el artista. El artista, como todo trabajador, puede tomar la opción de buscar el mayor rédito posible por su trabajo. Si hablásemos de carpintería no se nos ocurriría pensar que los carpinteros contratados por EASY sean menos trabajadores que el carpintero que mantiene su negocio en el barrio. El problema es que el arte está por demás fetichizado y el artista por demás alienado por él mismo y por el prejuicio social.

13- a. Aun así vos criticas a los capitalistas y les hacés ganar plata. Sacate tu disco vos mismo.

Para empezar no todas las bandas tienen la oportunidad de grabarse un disco. Sale dinero y además se necesita de una estructura porque sino de tu arte no se entera nadie. Y a mi, no me gusta tocar solo para mi, sino también para el resto y si además eso me permite vivir, mejor aún. En mi caso particular no tenía suficiente dinero para bancar una grabación, video clips, buscar difusión, etc. Es por eso que vendí mi trabajo -físico e intelectual- a Warner a cambio de que me graben el disco, lo distribuyan, financien videos, fotos, etc.. Ellos poseen los medios y el capital. Yo poseía el trabajo. Esa es la relación básica del capitalismo, la cual me sitúa claramente como un trabajador.

b. En otras palabras, te vendiste!

Si, como lo hace cualquier laburante, con la suerte que en mi caso vendo mi creación. Otros menos afortunados tienen que vender su tiempo en actividades cada vez más alienantes o poner su conocimiento al servicio corporaciones como Monsanto. ¿Vos cómo te vendes?. Yo firme un contrato donde cedí muchos derechos. Derechos que de haber existido un conjunto de artistas -de esos que son REEEEE GROSOOOS que seguro para vos no son caretas- que en lugar de pensar en la droga que se tomaban con los empresarios hubiesen desarrollado su conciencia de clase y organizado, yo y tantos otros no hubiesemos tendido que ceder algunos derechos o retomaríamos la lucha desde lugares más avanzados. Ahora, además de ceder los derechos, tengo que escribir esto para que se entiendan conceptos básicos.

De haber tenido el dinero para hacer la grabación, me hubiesen faltado los contactos y saberes propios del mercado. Si, dije mercado, no te asustes Led Zeppelin vendió más de 300millones de discos y no en su garage, en el mercado. Porque la realidad no es como la fantasía actual de que quieren hacerte creer que haces un demo lo subís a internet y ya está. Es como cualquier laburo: muy complejo y el capitalista no solo posee el dinero sino el resto de los medios que complementan el posible desarrollo profesional -es decir comercial- de un artista. Y los medios que no tiene, los tiene el Estado que es el principal garante de los empresarios.

Luego de 10 años de carrera profesional comprendí que se puede ganar mucho más dinero siendo independiente que estando con una multinacional como lo hace el Indio Solari. Pero también requiere desarrollar un espíritu empresarial porque el resto del sistema no deja de ser de mercado. Por lo tanto, incluso si sos independiente no estás eximido de llegar a ser el más caretón. A mi personalmente, lo único que importa en ambos casos es si el artista desarrolló su conciencia de clase y entiende que la división entre independientes y no independientes no tiene importancia más que una división marketinera que funciona en diferentes espacios sociales y que no puede dividirnos como clase.

14- Ah.. ahora decis marketinero como si tu banda no fuese la más marketinera de todas.

Claro que mi banda tiene marketing. Como Nirvana, como ACDC, The Beatles, Led Zeppelin o la banda que quieras. O mejor aún como el que fabrica tazas, da servicios, repara autos, o el trabajo que quieras.. Porque a la hora de mostrarse todos tomamos ciertas posturas -no en el sentido de posar sino de “yo y el mundo”. Es decir, Angus Young no anda en su casa ni se levanta vestido de colegio con sus bermudas características. Hay una puesta. Una imagen pensada -no necesariamente premeditada- pero que luego es sostenida. Incluso los partidos de izquierda desarrollan su propio marketing en el sentido de lograr penetrar en la sociedad. Desde los colores a la tipografía. Y eso no está mal. Lo que podemos objetar es una acumulación de mentiras con el fin de instalar una idea o producto -sea artístico o no. En esa dirección muchos artistas que han levantado la bandera del anti-marketing han desarrollado herramientas de mercadeo muy poderosas transformándolos en verdaderos ejemplos de como hacer marketing teniendo millares de seguidores incapaces de argumentar frente a la mínima crítica sobre el tema -es que claro, el fanatismo no tiene argumentos, sea de un ricotero o una believer. Y lo que es peor aún, es que es un obstáculo para el desarrollo de una conciencia capaz de enfrentar, tras una unión entre artistas y público, al empresariado del entretenimiento.

15- Ah claro, para vos entonces todo es marketing…

No, no digo que todo sea marketing. Digo que el arte es producto del trabajo humano. No es una cosa etérea que se genera por voluntad divina. Sino que es producto de el trabajo físico e intelectual de una persona a lo largo del un tiempo específico. Y cuando se vive en una sociedad que lo mercantiliza todo – ya que hasta vos como persona estás cosificado y sos comprado como fuerza de trabajo en alguna empresa-, necesariamente el arte se comercializa bajo diferentes formas que son consumidas en los diferentes espacios sociales. Y es el artista el que forma parte de esas diferentes caracterizaciones comerciales. O cuando vas a buscar trabajo ¿vas como si fueras a jugar un picadito? No, tomás decisiones específicas.

El arte no es más especial que otro trabajo. Si pensamos eso seríamos elitistas. El arte embellece la vida de quien lo disfruta -haciéndolo o consumiéndolo. Eso es el arte. Nada más ni nada menos. Producto del potencial humano. Como la literatura y la ciencia. El problema es que el artista por lo general no se atreve a llevar esta discusión a fondo y ser sincero porque el misticismo “garpa” más. Otros ni siquiera tienen un postura desarrollada sobre el tema y en otros la ignorancia produce personajes estereotipados muy apetitosos para una sociedad vacía ávida de excentricidades.

16- Y entonces porqué no dejás de hacer estas canciones y te ponés a hacer cancioens como Rage Against the Machine.

Creo que aún no entendiste nada. Vamos de nuevo. Porque la única ley que vale para el arte es que es libre de expresar lo que sienta o quiera. Incluso incoherencias o locuras. El punto de vista que quiero sostener es que ante todo debe ser pensado como un trabajador. Luego podemos ver su conciencia de clase y compromiso que no necesariamente está vinculado con la temática de su obra. Si hablásemos de un carpintero que hace sillas con un corazón o con la cara del Che, en ambos casos seguiríamos entendiendo que es un trabajador. Que realizó un trabajo.

17- Bueno.. ahí te agarre. Sabemos bien que no es lo mismo, el que hizo con el Che es más coherente que el del corazón.

No es necesariamente así. Porque si ahora hablamos del rol en la lucha social que tiene el trabajador no es condición necesaria ni suficiente que su obra sea explícita respecto a una ideología. Lo fundamental es que fuera de su obra sea explícito respecto de una ideología. Este carpintero que hace sillas con la cara del Che tranquilamente puede haber encontrado que le es rentable. O no, y puede ser que genuinamente admire al Che. O simplemente disfruta de hacerlo por fuera de un compromiso con la idea que representa. O puede ser un simple gesto de rebeldía y nada más. En todos casos yo no objetaría nada porque está en su libre derecho. Pero puede ser que quien hizo la silla con un corazón sea un carpintero que se organiza como trabajador y está al servicio de la lucha contra el sistema solo que siente que sus sillas con corazones le salen bellas. Es decir, lo que importa en primera instancia es lo que el artista hace poniendo el cuerpo y no lo que un prejuicio puede hacernos suponer a partir de pensar que su obra no tiene un mensaje antisistema. Ahí es donde se ve su compromiso con una idea. Luego, lo que exprese su arte puede ayudar mucho pero no es lo principal. No hay que fetichizar al arte. Ni dotarle poderes que no los tiene.

A John Lennon no lo perseguía el servicio secreto de EEUU por su canción comunista “Imagine”. Sino por su activismo por fuera del arte. Por su financiamiento de partidos comunistas. Imagine, quizá una de las canciones más reconocidas, solo embelleció la vida de las personas. Que ya es mucho. Pero de ninguna manera desarrollo una lucha contra el sistema. Porque la realidad la cambian los hombres. Es el hombre el que encarna la filosofía de cambiar el mundo. No las cosas.

Gaston Sardelli. Enero 2014.

El pasado 28 de noviembre (2012), se aprobó en el Senado la Ley de la Música. Mientras que para muchos es una conquista en el avance de los derechos de los músicos, para otros es una ley de tipo patronal que no sólo no combatirá a las empresas gigantes de entretenimiento (sean nacionales o extranjeras) sino que también abrirá el juego al manejo de fondos públicos en función del posicionamiento político de los artistas. Por Gastón Sardelli* para ANRed.

Probablemente, tiempo atrás, con la democracia emergiendo, esta ley hubiera sido un buen paso. Pero hoy esta ley tiene un profundo carácter conservador. En un mundo donde la representatividad – fortaleza del capitalismo – está en crisis, donde se cuestiona la delegación y se reclama participación, donde las instituciones pierden legitimidad ante su incapacidad de resolver los problemas que les son asignados, y teniendo en cuenta que nuestro país no es una excepción a esta realidad, llegamos a una ley que excluye por completo al músico en la participación real: de la elección de autoridades, propuesta y aprobación de medidas o proyectos y, uno de los puntos más importantes, de la remoción de los cargos.

 Para llevar a la práctica los efectos de la ley se crea el INAMU (Instituto Nacional de la Música). De este organismo depende que la ley cumpla sus objetivos. Consta de 3 autoridades. La máxima autoridad es el Directorio, y como era de esperar, el Director y Subdirector, sólo serán designados por el Poder Ejecutivo con una duración de 4 años.

 Luego en autoridad le sigue la Asamblea Federal, que consta de representantes gubernamentales de las distintas provincias más el Director. Es decir, nuevamente, los músicos no tienen su lugar.

 Recién en el Comité Representativo aparecen, si es que aparecen. El Comité consta de 16 miembros de los cuales 5 son designados por la Asamblea Federal, es decir, en lugar de los músicos elegir a sus delegados músicos, los funcionarios eligen a los músicos designados para representar a los cientos de miles. De los 11 miembros restantes sólo 3 son músicos: el resto son representantes de diferentes entidades y productores de la industria musical. De esta manera el poder político y económico tiene garantizado una mayoría en la única autoridad donde participan artistas.

Está claro que tenemos ante nosotros una ley que deja totalmente afuera a los artistas, que termina devorado por los minotauros de saco y corbata en los laberintos de las instituciones. ¿Cómo nos aseguraremos que los grandes grupos de entretenimientos, grandes empresas de la industria y empresarios amigos, no sean los beneficiarios? ¿Si la idea es quitarle al arte la soga del mercado que ahoga su creatividad, qué mecanismos empleamos para que los fondos públicos no sean utilizados como herramientas de cooptación política? Así, se le estaría colocando al arte una doble soga, que siempre es aliada a un sector del mercado hegemónico, si la esencia del INAMU deja de lado la participación activa en la toma de decisiones de los cientos de miles de artistas que hay hoy en el país.

La terminología usada para definir a los músicos es obsoleta, como si no se tratase de trabajadores, casi con una concepción metafísica del artista, así como la absurda insinuación a “las comunicaciones digitales clandestinas” respecto a las posibilidades de compartir y difundir a través de las nuevas tecnologías.

Es importante remarcar que muchos puntos de la ley suponen un avance -aunque sinceramente no es necesario hacer una ley de este tipo para construir centros culturales o promover el arte musical- pero está claro que cuando un sistema de dominación da un paso para reestructurarse, debe conceder algún beneficio para así lograr un consenso.

Lo que debemos preguntarnos es qué efectos puede tener lo objetivamente negativo de una ley sobre lo potencialmente positivo. Qué potencialidades y limitaciones presenta esta ley. El enemigo del músico, en cuanto trabajador de la cultura, está donde estuvo siempre: en las grandes empresas y el Estado burgués, que ahora están más juntos y legitimados que nunca con esta Ley. Y por el contrario, el músico tan lejos de la toma de decisiones como antes.

Quien crea en las promesas que llegan desde arriba ha olvidado como terminan las historias.

* Gaston Sardelli es bajista y vocalista de la banda Airbag